“Hace mucho tiempo un pastor bastante humilde perdió una oveja al caer ésta en una enorme grieta en el suelo. Al llegar al fondo de la grieta no halló la oveja, pero si un anillo, el cual se puso antes de salir de la grieta. Al llegar éste donde unos amigos, notó que ellos hablaban de él como si no estuviera, comprobando así que el anillo tenía el poder de hacerlo invisible si se lo ponía. Finalmente al comprender el poder, mató al rey y se casó con su esposa, convirtiéndose así en el nuevo rey.”
Internet se caracteriza por ser un mundo sin reglas, un lugar en el cual puedes informarte, leer, escribir e incluso emitir comentarios sin que se te pida una identidad más que la de “skater912” o “hardcorexnaxo0”, y en los mejores casos la identidad de “guest”.
Es aquí donde entra el concepto del anillo de Gyges o, siendo más específicos, el poder que el anonimato de internet da al momento en que una persona insulta, difama o simplemente se dedica a acosar a otras personas escudadas en la libertad que otorga el internet. Un ejemplo simple de esto son los fotologs, donde es fácil crear una cuenta con una dirección de correo falsa y hacer cualquier atrocidad sin siquiera correr el riesgo de ser descubierto, y es que a menos que sepas la IP exacta del computador del atacante (que por fotolog es prácticamente imposible de conseguir) es imposible saber a ciencia cierta quién es el que ha escrito el mensaje.
Facebook, Fotolog y otras instancias de reunión virtual son blanco de personas, que escudadas en este anonimato, dicen cada cosa que se les ocurre. Y de esto nadie se salva, desde alumnos hasta profesores pasan a ser los tales por cual, los éstos y los éstos otros, y es que a veces ni el hecho de no saber escribir bien se interpone entre estos seres, que como el pastor, aprovechan su instancia de “libertad invisible” para hacer lo que les place sin preocuparse de las consecuencias para quién es blanco de este tipo de abusos.
“Harry” es uno de los ejemplos más emblemáticos de lo que causan estas acciones y hasta donde pueden llevar. Sus compañeros no sólo abusaban de él en la sala de clases, sino que también creaban fotologs “anti-Harry” o el famoso “pitéate un Harry” eran pan de cada día para este niño. Y es que en este caso ni Youtube se salva, ya que videos de cómo era abusado eran subidos a ésta página donde los comentarios eran aberrantes y con un sentido del humor bastante cruel, si me permiten decirlo.
La libertad de expresión, por otra parte, es un bien muy preciado, el internet es efectivamente el único lugar donde se pueden expresar ideas, valoraciones y puntos de vista sin ser juzgado por quién eres y donde todos seríamos “iguales”. Sin embargo, ¿hasta dónde llega mi libertad? ; Y siendo más específicos ¿Puede el anonimato, tal como al pastor, convertirnos en seres despiadados por el simple hecho de que “nadie sabrá que fui yo”?
Preguntas que quizá queden a juicio y conciencia de cada uno, y es que parece casi ironía el hecho de lo similar que es con lo que pasa cuando en una sala preguntan “¿quién le escondió la mochila a Juanito?” y todos se miran callados, y es que el poder del anonimato es poderoso, tanto que tal vez olvidamos un poco que los demás también existen, y que al igual que nosotros, supongo, sienten.
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