sábado, 30 de agosto de 2008

¿Recuerdas tú, Aplicacionista, cuando entraste a séptimo año?

Momentáneamente lo recuerdo, son solo imágenes vagas. Me dediqué a observar detenidamente a estos alumnos. Luego, fijándome en sus costumbres, traté de adaptarlas a los niveles siguientes y me pude dar cuenta que en nuestro establecimiento se vive, hoy en día, una degeneración progresiva en su clímax…

Comenzando por zapatos bien lustrados, camisa planchada, sí, planchada, y con un bordado que dice “Liceo de Aplicación”, se distinguen entre los alumnos de otros liceos. Con su insignia bien adherida al vestón, se caracterizan por ir al mismo paso y con el mismo peinado. Su vocablo es casi perfecto, en su gran mayoría. Caminan indecisos y con un profundo respeto hacia nuestros profesores, docentes, auxiliares y gente en general. Sus notas decaen, pero el reglamento los entusiasma, de una manera innecesaria, a superarse, proclamando que expulsará a todos aquellos que su promedio general sea insuficiente de cinco coma cinco, cosa que en mi opinión, rara vez ocurre.

Con el pasar de los años, estas pequeñas personas adquieren un año de antigüedad en el establecimiento, quedándose, en su gran mayoría y siendo promovidos a Octavo año de educación básica. Sus caras parvularias y sus expresiones tímidas se hacen menos recurrentes. Rara vez encontrarás a estudiantes propiamente como tales. Los “flaytes” en gran masa en estos cursos se comienzan a expandir, y los demás siguen caracterizándose por ser “otakus”, “pokemones” en todas sus variaciones, e indicando su clara tendencia a cualquier moda juvenil. El año pasa desapercibido, puesto que en muchas opiniones, este es uno de los cursos más fáciles, aunque siguen habiendo personas que pasen “arrastrando”, o que repitan. Al llegar a fin de año, obtienen una graduación, en la cual “la persona que tenga el pelo largo en el escenario, lo bajará el Director y no tendrá compasión”, cosa que tampoco ocurre. Premian al mejor compañero, al mejor Aplicacionista y una infinidad de premios totalmente estúpidos que generan gran autoestima en el alumno…

Llegó Primer año de enseñanza Media. Tomaste un electivo totalmente artístico, haciendo valer tus preferencias como artista musical, o bien, artista “visual”. Los profesores se ponen rígidos, pero no lo suficiente. Se ramifica “Compresión del Medio” y por ende, se incorporan tres nuevas asignaturas: Física, Biología y Química, siendo este último, el más aborrecido por casi la mayoría del alumnado, ya que, en mi opinión y en la de muchos, nuestro Liceo carece de profesores de química bien dotados, no dejando de ser unos pocos que enarbolan los símbolos químicos en lo alto de la tabla periódica, los demás se encargan de aprobar tu ramo por cualquier cosa, menos por saber: ya sea por contar un chiste bien contado, reírte del chiste, o bien inventar una historia totalmente mágica de científicos que se deben estar revolcando en su tumba. En este nivel, también, las cosas sociales comienzan a aflorar, siendo el sentimiento colectivo, el escudo de muchos para hacer desórdenes. El “interés” por participar en algo de esta magnitud como una manera de probar experiencias nuevas, se convierte drásticamente en el “germen” del denominado “Comunista Anarco” (Véase como Comunistis Stalinistis Marxinotista de Europa superior de la segunda mitad del siglo medio de Hitler) Y siendo una “raza”, a mi parecer, totalmente ilusa.

Pasando a segundo medio, se prolonga nuestro año anterior, aunque conoces profesores buenos y nuevos, haciendo que algunos no sigan con su afán de enseñanza “parvularia”. La cosa cambia radicalmente, puesto que ahora ya no vas en la tarde. Pasas a un mundo totalmente desconocido, en el cual si no vas “colgado” de una micro, llegas tarde, y para peor, los inspectores no entienden que por más que salgas a las 5 a.m., llegarás tarde Ni siquiera Zamorano tuvo razón con que el primer día te levantaras más temprano. El sentimiento colectivo es de rebeldía, incluyendo atentados en recreos, participación en tomas y movilizaciones totalmente violentistas. Muy pocos se salvan, muy pocos se esfuerzan por querer su liceo, muy pocos se bañan en la mañana y muy pocos se preocupan de su olor. Los “flaytes” son abundantes y los “pokemones” están detrás de cada puerta, dentro de cada aula y debajo de cada asiento. Adquieres una madurez impresionante en este año (algunos).

Pasando a tercero medio, vemos a jóvenes preocupados por no pasar de curso y enfrentarse a la temida PSU. Muchos se arrepienten por habérselas “tirado” en los años anteriores, muchos se lamentan, muchos repiten por temor. En este año son aún menos los que quieren dejar en alto el nombre de su liceo, comenzando a dirigir centros de alumnos y colectivos totalmente imbéciles. El germen “Comunista Anarco” se propaga por las salas, tomando cada vez a más prosélitos. Muchos se convierten en dirigentes de tomas, muy odiados por los “intelectuales”, los “pateros” (por decirlo de una manera muy elegante) y de los actuales estudiantes de Cuarto año de enseñanza Media.

A éstos, podemos describirlos en dos frases. Si no perteneces a una, pertenecerás a otra. Primero están los totalmente estresados y visionarios: hombres que sólo piensan en PSU, su vida pasea desde el “Preu”, los estudios en la casa, la biblioteca de Santiago y los facsímiles de “El Mercurio”. Los segundos, son aquellos que aún llegando a ser Noviembre, no tienen decidido su futuro. Su stress es aún más marcado, su depresión y síntomas sicológicos negativos, son aún mayores. Utilizan en su léxico y las veces que sea necesario la frase “Juro que en la U me pongo a estudiar” Haciendo que orientadores y madres (odiadas por Juan Manuel Poblete) les tomen compasión, y quedándose otro año más en el liceo. Algunos de ellos salen a vagar por el mundo, tomándose años sabáticos y cosas por el estilo. Los más sufridos, son aquellos alumnos que deciden ser presidentes del GELA el año anterior y se extiende su mandato en este último año, debiendo dar la PSU, mínimo, por tres años consecutivos, convirtiéndote en un tirano, odiado por las masas influenciables, querido por aquellos que les interesan sus estudios. Recibiendo amenazas, golpizas y dejándote de lado como entidad elegida por la mayoría del alumnado, en las tomas. Lo único que quieres, es dar la PSU, quedar mágicamente en la U y en la carrera que querías, por tanto, si es que pertenecías a la JJCC, puedes optar por un viaje con todos los gastos pagos a Argentina. ¡ché Carlitos! ¡CHE GÜEVARA!

Es así, tu futuro y tu suerte están echados. Este es tu ciclo, y para los “peques”, su destino esta escrito. La degeneración continúa, hagamos de este establecimiento algo mejor.

Bernardo Pino; Visión Kanaria, periódico estudiantil del Liceo de Aplicación.

No hay comentarios: