sábado, 30 de agosto de 2008

Una Historia olvidada: “Los Caballeros del Aplicación”

Esta organización vio la Luz un primaveral 10 de Octubre de 1988. Nació para estimular y promover en los alumnos una participación seria, responsable y comprometida en actividades académicas, deportivas, sociales y culturales que prestigien positivamente a nuestro Liceo, para volver al sitiar de Honor que en esos momentos parecía tan incierto.
Los Principios rectores del quehacer de este Movimiento están basados en valores universalmente aceptados: Verdad, Tolerancia, Justicia, Solidaridad y Libertad; y son estos los que permitirán que la labor realizada contribuya a retomar el camino que nos lleve a ser cada vez mejores personas y más responsables en nuestro comportamiento y estudio.
Un grupo de ex alumnos manifestó su preocupación por los resultados obtenidos durante la mitad de los años ochenta: un rendimiento escolar y una disciplina de acuerdo al movimiento histórico vivido en esa época, socialmente inestable y políticamente difícil.
Atendiendo a esta problemática y deseosos de recuperar el sitial de honor del liceo en la década de los setenta, estos alumnos se reunieron para constituir un crisol aplicacionista: “caballeros del aplicación”.
El aporte dado por estos jóvenes que, restando horas de descanso, se dieron por entero a su alma mater, dejaron atrás los prejuicios que dificultaban el trabajo de quienes laboraban desinteresadamente por el liceo; y esa entrega silenciosa no cayó en el vacio ya que las semillas sembradas por estos alumnos fueron germinando y fueron floreciendo en aquellos espíritus que deseaban ser los mejores de nuestro país.
Uno de los incontables aportes de los caballeros del aplicación -según su profesor asesor en ese tiempo , el inspector general de los segundos y terceros medio don Luis Moya- fue el cambio a la corbata que llevamos hoy día como liceo ya que anteriormente se usaba una parecida a la del instituto nacional , otro aporte fue el de la recolección de libros para la biblioteca del liceo que en ese entonces era administrada por tres funcionarias de la que destacaba la señora Noemí Venegas L. la gran mayoría de los libros que no son donados por el Centro de Padres son los que fueron donados por “caballeros del aplicación” entre otros.
Un grupo de jóvenes que llevaban en cada momento y con sus actitudes el don de la autocritica, siendo el ejemplo de constante superación al servicio de su liceo e inspirados por el ideal aplicacionista.

2 comentarios:

Thornevald dijo...

Disculpad mi escepticismo a todo esto, pero podrían brindarme datos que informen la efectividad de la corbata del liceo?

Por su atención muchas gracias, me despido.

ArH!!!!

Ha Det!!!

Thornevald dijo...

De pasada les digo que me gusto su sección de grandes aplicacionistas.

Estoy interesado en leer más de ello, compañeros